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Autor:  Antxón Sarasqueta  (antxon@sarasqueta.com)
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ROBOTICA

Junto con el software,la robótica es el área del ciberespacio que más se está desarrollando en el uso y consumo cotidianos. En la juguetería, viviendas, cirugía, seguridad, ciencia, armas de guerra, industria cinematográfica y en los proyectos espaciales. Aunque Japón, Estados Unidos, Alemania e Italia figuran a la cabeza de los países más robotizados, según las estadísticas que presenta hoy la Federación Internacional de Robótica, España es el de mayor crecimiento. Con algo más de un 20%, casi el doble de la media de la Unión. Algunos técnicos asocian esta demanda española al aprecio por la calidad de vida.


A quienes todavía siguen argumentando que a nivel popular no se sabe qué es eso del ciberespacio, ver cómo estas cosas llegan a los rincones más perdidos les debe hacer reflexionar. Esta casa se vende con sistemas de luz inteligentes, reza el cartel de unas viviendas de promoción de un pueblo rural castellano, en referencia a los sensores de última generación. La innovación como reclamo es popular cuando va asociada al conocimiento y a la calidad de vida. El interés por descubrir y experimentar es algo innato a la persona, según lo ponemos de manifiesto desde niños, y la robótica genera esa fascinación que, por otra parte, tanto éxito ha proporcionado a la ciencia ficción en las últimas décadas.

Paradójicamente, el concepto de robot atualmente es el opuesto para el que fue inventado el término. Robot viene de robota, palabra checa que define el uso de la fuerza bruta en el trabajo. Según relatan los primeros libros sobre el ciberespacio, fue utilizado por primera vez por Karel Capek para definir al autómata. Al hombre que renuncia a su inteligencia para limitarse a ejercer su fuerza de manera mecánica. Hoy, los robots y sus sistemas se asocian a la inteligencia, aunque ésta sea artificial.

Con el desarrollo de la ciencia y las nuevas tecnologías de comunicación, la robótica se ha convertido en un campo lleno de posibilidades para la inteligencia humana, que mediante la programación y los sistemas electrónicos fabrica inteligencia artificial para estas máquinas e instrumentos. El automatismo programado es el fundamento de ese desarrollo, y el español Leopoldo Torres Quevedo, que en 1914 escribió Ensayos sobre la automática y está considerado como uno de los grandes avanzados en la teoría y aplicación computacional, vería hoy cómo su visión futurista alcanzaba su dimensión práctica y extensiva en el uso humano.

Aunque el debate científico y algo extravagante sobre las capacidades del robot para superar al hombre seguirá presente, lo cierto es que la inteligencia humana se puede servir cada vez más de las máquinas que ella misma crea para seguir avanzando en sus capacidades. La inteligencia humana no sólo está descargando así las labores más incómodas y costosas de hacer físicamente en las máquinas que programa, sino que está creando un gran almacén de proporciones gigantescas lleno de máquinas cada vez más sofisticadas que activan todo tipo de ejercicios memorísticos. Gracias a lo cual el hombre puede desarrollar hoy más libremente todas las demás capacidades de su sistema inteligente y perceptivo, como las de caracter intuitivo, emocional, creativo, etcétera.

Hace dos años describí en estas mismas páginas la importancia de la neuroelectrónica en el desarrollo de la vida cotidiana, y hace unos meses la NASA ha anunciado que, gracias a los avances en ese campo, los astronautas van a poder disponer de un sistema mucho más cómodo para dirigir las naves y utilizar el control de mandos, ya que con sus pesados e incómodos trajes espaciales su capacidad de movilidad está restringida, y la neuroelectrónica les permitirá dirigir los mandos por señales a distancia. Mediante sensores acoplados a sus muñecas y debidamente programados para recibir y emitir las órdenes de sus cerebros.

En estos momentos, hay muchos laboratorios industriales y científicos en todo el mundo que desarrollan las nuevas posibilidades de la robótica y se suelen dar a conocer en los congresos y ferias internacionales. Cada vez están más presentes algunas industrias españolas, aunque entre los países Japón y Estados Unidos siguen llevando la delantera en este campo. Posy es el último robot humanoide presentado por la industria japonesa en el segundo congreso de Robodex, celebrado al sur de Tokio. Esta nueva imagen femenina y de aspecto amistoso viene a ampliar el mundo machista de los robots, según sus promotores. Como de todo lo demás, también de la robótica se puede decir hoy que es como la vida misma.

Pero lo que distingue a las sociedades y entornos avanzados no es sólo su potencialidad tecnológica en el desarrollo de estos campos, sino la visión de sus líderes industriales, académicos y políticos por promoverlos y divulgarlos. En definitiva, por estimular de manera práctica y efectiva la innovación. Claro que para eso hay que empezar por tener una cultura innovadora.

Artículo publicado por Antxón Sarasqueta en el diario Gaceta de los Negocios el 2.4.02
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