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Autor:  Antxón Sarasqueta  (antxon@sarasqueta.com)
Fecha:  Miércoles 18 de octubre de 2006
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Retrato del nuevo radicalismo

El anti-liberalismo y la alianza táctica con el terrorismo son los dos ejes del nuevo radicalismo, que es hoy la mayor amenaza contra la democracia y el constitucionalismo liberal.

En España este nuevo radicalismo lo representa en primera persona el líder socialista y presidente del Gobierno, José Luís Rodriguez Zapatero. De ahí la importancia del experimento que se está desarrollando en esta parte de Europa, donde se está implantando el nuevo radicalismo desde los resortes del poder.

La operación de Zapatero es cambiar el régimen político y el modelo de Estado, y exportar su modelo radical internacionalmente. No hay otra experiencia igual en Europa, pero toda Europa se verá afectada por como evolucione la experiencia española.

Cuando escribí El proyecto de la izquierda para España a finales de 2004, avancé que su impacto afectaría “de lleno” a todo el sistema constitucional. Los recursos que tiene hoy el Tribunal Constitucional para decidir lo han confirmado -especialmente sobre el nuevo estatuto catalán que declara que Cataluña es una nación. Pero el impacto en la vida política cotidiana, no es menor.

Basta reproducir la imagen informativa de un solo día a modo de foto fija, la del 16 de Octubre de 2006, para comprender el alcance, la fisonomía, el barniz, y la metodología que opera en todo este proceso. En su comparecencia en el Senado, el Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido, defiende la rebaja de penas a los terroristas y al mismo tiempo acusa al principal partido de la oposición (Partido Popular) de tener ganas de que haya más muertos por terrorismo.

El Fiscal del Estado que acusa
a la oposición de querer “más muertos”


No es ningún error de interpretación, el Fiscal lo dice tal cual. No en un café, sino en la tribuna del Senado. Lo que Conde-Pumpido considera “trabajar para que no haya más muertos” es rebajar la pena que había sido establecida por la propia fiscalía al terrorista De Juana Chaos (25 asesinatos, 3000 años de condena) por sus últimas amenazas escritas, de 96 años a media docena -que es como ponerle en la calle. Este hecho hay que inscribirlo dentro de los acuerdos que a esas horas negociaban Zapatero y el PSOE con la banda terrorista ETA - de la que De Juana Chaos es uno de sus integrantes.

Como el Partido Popular se opone a esta medida y a cualquier cesión a los terroristas, por la mañana el portavoz del partido socialista en el gobierno, José Blanco, dice que el principal partido de la oposición es “un obstáculo para la paz” y por la tarde el Fiscal General atribuye al mismo PP “ganas” de que haya “más muertos”.

Hacer responsable al PP de los asesinatos terroristas forma parte del discurso del socialismo radical.


Unos días antes (3-10-06) lo había hecho Blanco, descalificando a un dirigente popular porque “durante su mandato tuvimos el mayor número de víctimas del terrorismo”. A José María Aznar le acusaron los socialistas de los atentados del 11 de Marzo de 2004, la mayor masacre terrorista de la reciente historia europea (192 muertos, y más de 1500 heridos).

En otro lugar de Madrid el presidente de la delegación socialista en el Parlamento Europeo, Enrique Barón, dijo que afirmar que el gobierno socialista permitía la internacionalización del llamado conflicto vasco tal y como quiere la organización terrorista ETA, suponía “acusar al presidente del Gobierno de alta traición”.

Intimidar es una práctica habitual de los radicales, incluso de los que tienen una apariencia menos radical.

Lo paradójico era que la propia comparecencia de Barón ante los medios confirmaba que el PSOE “internacionalizaba el conflicto” como quiere ETA. Barón presentaba la resolución que los socialistas españoles proponían al Parlamento Europeo para apoyar sus negociaciones con los terroristas de ETA.

Como es natural, la opinión pública de un país como España castigado por 40 años de terrorismo separatista, está de forma muy mayoritaria en contra de que el Estado haga ninguna concesión a los terroristas antes de que dejen las armas (“El 87% de los españoles se opone a legalizar a Batasuna si no condena la violencia”, El Mundo 13-10-06; “El 74% de los ciudadanos cree que ETA puede volver a asesinar”, ABC 8-10-06 …). Por eso el gobierno socialista tiene que encubrir su pacto con ETA-Batasuna y su legalización bajo el manto de la paz, y quien se opone a esa alianza con los terroristas se opone a la paz. La falacia es el único lenguaje del nuevo radicalismo, porque necesita engañar a la mayoría para poder subvertir el orden.

La estrategia del acoso y derribo

Pero aunque el nuevo radicalismo es un movimiento de la extrema izquierda y anti-sistema, conecta en su red a todo tipo de grupos y acciones de cualquier signo ideológico. Estos entran a formar parte de la red no por lo que son sino por su fervor antiliberal, su adicción a la ideología del odio, y por plegarse a una política de apaciguamiento con el terrorismo.

El nuevo radicalismo del siglo XXI no se diferencia de los que le han precedido en la síntesis revolucionaria y totalitaria del todo vale o el fin justifica los medios. Son movimientos de poder que practican el poder por el poder.

El radicalismo es un movimiento alineado contra el enemigo común del liberalismo y del constitucionalismo liberal. No tiene otro objetivo que subvertir el orden democrático y hacer un sistema en el que no cabe la alternancia real del poder. Formalmente en el sistema radical conviven otros partidos y fuerzas opositoras, pero carecen de expectativas reales de alcanzar el poder. Es un modelo de democracia radical donde la libertad y la democracia solo es aparente.

Es lo contrario de lo que representa un modelo de democracia liberal en la que el pluralismo y la alternancia son ejes esenciales de un sistema que compite en ideas y proyectos democráticos. Que son las que le dan equilibrio y fortaleza al régimen.

Las víctimas socialistas de Zapatero

Por eso, las primeras víctimas del nuevo radicalismo son los que desde la izquierda defienden ideas democráticas y por tanto una izquierda moderada. En el caso del socialismo español la primera víctima de Zapatero fue Nicolás Redondo Terreros, el dirigente socialista vasco curtido en el sindicalismo de UGT que lideró históricamente su padre -Nicolás Redondo Urbieta.

Líder del socialismo vasco y firme defensor de la alianza constitucionalista con el Partido Popular para combatir el terrorismo y el nacionalismo separatista, Redondo Terreros fue forzado a irse por Zapatero al poco tiempo de hacerse este con el poder del partido. ¿Por qué? Porque en su idea -y proyecto- radical el objetivo de Zapatero era negociar una alianza táctica con el terrorismo de ETA. Lo cual, obviamente, pasaba por la ruptura de la alianza constitucionalista que tenía su partido con el PP en el País Vasco.

Con el paso del tiempo y el desarrollo de esas estrategia radical se puede ver como los sectores constitucionalistas del socialismo han sido laminados por Zapatero. El presidente del Gobierno tuvo que escuchar en la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados como desde el balcón de invitados la socialista y catedrática de sociología, Gotzone Mora, le increpaba diciéndole que él no representaba a los socialistas como ella, ni a las víctimas del terrorismo. La diputada socialista en el Parlamento Europeo, Rosa Díez, desarrolla una campaña contra Zapatero y la dirección de su partido por considerar su política una rendición ideológica al terrorismo.

¡¡Traidores, sois unos traidores!!”, exclamó Pilar Albisu la madre de uno de los socialistas asesinados por ETA y ella misma militante socialista, a las puertas del hotel donde se reunían el secretario general de los socialistas vascos, Patxi López, con el dirigente de ETA-Batasuna, Arnaldo Otegi. Los gritos de la madre del socialista asesinado, Joseba Pagazaurtundua, iban dirigidos contra López, secretario general de los socialistas vascos.

El 17 de Octubre la maquinaria de poder de Zapatero iniciaba la caza del hombre contra un histórico del socialismo, Enrique Múgica


Cuando gobernó el PP propuso a Múgica como Defensor del Pueblo, y ahora que gobiernan los suyos han iniciado su persecución. ¿La razón? No seguir la doctrina del nuevo radicalismo de Zapatero y recurrir al Tribunal Supremo contra el nuevo estatuto catalán. El trámite de la mesa del Congreso para debatir la expulsión de Múgica lo inició la minoría comunista de IU, pero todos entendieron que por deseo de la mayoría gubernamental socialista que la secundó. “Es la primera vez que se plantea una propuesta así en 25 años de vida de la institución”, recordaba un titular de prensa, pero este no es sino un episodio que ilustra la naturaleza del cambio radical.

El nuevo radicalismo persigue y expulsa a socialistas constitucionalistas de sus filas, pero se asocia con grupos y sectores que en términos ideológicos podían estar en sus Antípodas, como es el caso de los nacionalistas. Pero no lo están porque se alinean en un mismo frente anti-liberal y contra el modelo de Estado constitucional. El nuevo radicalismo tiene como objetivo estratégico descomponer el Estado democrático y sus valores, que descansa en un modelo liberal, para implantar su nuevo poder.

La 'afición' de los radicales por la caza del hombre

En el día elegido para hacer el retrato de este nuevo radicalismo en España (16-10-06) el candidato del nacionalismo conservador y democristiano a la presidencia de la Generalidad de Cataluña, Artur Mas, escenificó ante los medios de comunicación la firma de un compromiso notarial para no pactar con el PP, una fuerza que tiene 10 millones de votos y más de 700.000 militantes -el partido con más militantes de Europa. Al mismo tiempo un grupo de jóvenes radicales 'reventaban' una conferencia del presidente fundador del Partido Popular y él mismo ilustre académico, Manuel Fraga, en la Universidad de Granada. Actos todos que se inscriben en la consigna radical de “todos contra el PP”.

Días antes, el martes 10, las juventudes socialistas catalanas organizaron un boicot contra un mitin de dirigentes del PP en Martorell, con agresiones físicas incluidas. El líder de las juventudes socialistas no solo lo reconoció sino que emitió un comunicado justificando la operación. Ante tal evidencia fue expulsado de la militancia, pero no otros socialistas que también estaban allí. El episodio no es aislado y prueba el tipo de radicalismo que se ha ido implantando en el PSOE.

Dos símbolos del liberalismo constitucional en España son los gobiernos autónomos de Madrid y Valencia, en poder del PP. Para los radicales son dos torreones a derribar a toda costa. Hay medios motores de la ideología radical como el periódico El País, que sus líneas de ataque a los populares de Madrid y Valencia forman parte de su propio formato diario. La televisión pública Telemadrid está sometida a una estrategia de acoso y derribo en términos editoriales y políticos, porque los radicales saben que es una forma de desestabilizar el poder popular. La misma estrategia siguen contra la dirección y el liderazgo del PP, tratando de abrir vías de confrontación interna que desestabilicen al Partido Popular como poder y como alternativa.

La estrategia radical es un todo que cuenta con terminales en todos los grupos y medios en los que puede, que actúan al unísono contra el enemigo que ha sido previamente marcado. No es la parte lo que está en juego, es el todo. La caza del hombre es una de las 'aficiones' preferidas de los radicales, y una de las prácticas que mejor ilustra su condición.

Para terminar el día que estamos fotografiando el nuevo radicalismo que representa Zapatero, hay que ver el vídeo de un programa emitido por Televisión Española exaltando los movimientos aniglobalización, que tiene como estrellas desde el comunista José Saramago al líder agricultor francés José Bové, defensor del nacionalismo proteccionista y de las subvenciones -un icono contra las multinacionales. Radicalismo y terrorismo son partes aliadas de la misma guerra ideológica del siglo XXI.

La propaganda de los movimientos y la cultura de la antiglobalización forman parte del adoctrinamiento del nuevo radicalismo. Es una propaganda dirigida a una sociedad dominada por la abundancia material y el pensamiento débil. Los movimientos contra la globalización y anti-sistema son fuerzas nucleares de ese nuevo radicalismo que trata de imponerse en todas las esferas del poder y de la sociedad.
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