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Autor:  Antxón Sarasqueta  (antxon@sarasqueta.com)
Fecha:  Sábado 28 de abril de 2007
Categorías:  
Apaciguar a la sociedad

Se justifica el diálogo con los terroristas diciendo que así se les apacigua, pero el objetivo es apaciguar a la sociedad para que ceda al pacto con ETA. Los ciudadanos y políticos que se oponen al pacto con los terroristas tienen que sentirse amenazados.

En terminología anglosajona se utiliza la palabra apaciguamiento como expresión conceptual de quienes desde la democracia renuncian a derrotar a los terroristas para pasar a negociar y pactar con ellos. Vendiendo la idea como autojustificación de que así se les apacigua a los terroristas. Naturalmente es todo lo contrario: los terroristas ven que la democracia cede a su chantaje, adquieren más fuerza y el Estado se vuelve más débil.

A los terroristas no se les apacigua como no se puede apaciguar a ningún totalitarismo. Son fuerzas que por definición no tienen más sentido de existir que imponer su poder contra todo lo demás mediante la violencia. Por tanto, lo que se llama apaciguamiento es todo lo contrario, porque al ceder a los terroristas se excita su poder de amenaza y destrucción.

España está amenazada por un doble terrorismo. Por ETA y por el terrorismo islámico. Los dos han demostrado tener un alto poder destructivo, pero hasta el 11 de Marzo de 2004 ninguno de ellos había logrado doblegar al Estado ni a la sociedad española. Justo lo contrario, la respuesta del Estado de derecho y de los españoles hasta esa fecha, durante los casi treinta años de transición democrática, demostró que a pesar del terrorismo España llegaba a ser una democracia de primera, de acuerdo con los baremos que puntúan en el mundo libre.

Es más, en los dos últimos años de la legislatura del Gobierno popular se estaba consiguiendo derrotar a ETA con una fuerte ofensiva del Estado de derecho y de seguridad policial, expulsando a la banda terrorista del sistema -ilegalizando sus grupos políticos- y reduciendo al mínimo su capacidad de maniobra. Su actos de terrorismo callejero no pasaron de setenta, y la policía consiguió detener a principios de 2004 a un comando que se dirigía a Madrid para atentar con 500 kilos de explosivos, razón por la cual en el 2004 no se registró ningún asesinato.

Se utiliza el terrorismo para apaciguar a la sociedad
(no es al revés)

Pero el 11-M lo cambio todo. Un golpe terrorista a 72 horas de las elecciones -el mayor de la historia de Europa- es utilizado por la oposición socialista contra el Gobierno popular, y consigue echarle del poder y ganar las elecciones. Por las últimas revelaciones periodísticas se ha sabido con más detalle como el líder socialista y actual presidente del Gobierno, José Luís Rodriguez Zapatero, manipuló los hechos desde el mismo día de los atentados, para orquestar una operación mediática y de agitación contra el PP que le llevara a ganar las elecciones. Como así ocurrió. Él mismo atribuye al 11-M un factor determinante en su victoria, según reconoce en el libro que acaba de publicar uno de sus colaboradores en Moncloa.

A partir de ahí el nuevo Gobierno de Zapatero da un vuelco a la política antiterrorista en el frente interior y exterior. De derrotar al terrorismo se pasa a negociar y pactar con los terroristas. ¿Se ha apaciguado a los terroristas? No porque ahora la amenaza ya es mayor y su poder en la política española se ha incrementado has volver a ser una fuerza política y electoral. El terrorismo vuelve a estar presente en la vida política española y en las elecciones municipales y autonómicas del 27 de Mayo. Ya está presente, con independencia de la marca o marcas que utilicen para sortear la ley, porque ETA-Batasuna actúa en campaña y sale en los medios como si de una fuerza política democrática se tratara.

De forma que lo que se llama apaciguamiento del terrorismo es en la práctica un modelo para alterar la democracia. En este sentido la experiencia española tiene especial interés porque la idea de la izquierda radical y de los terroristas es exportar este modelo a otras democracias europeas. Hay que recordar que fueron los socialistas y otros grupos de la izquierda radical quienes hace seis meses votaron en el Parlamento Europeo a favor de negociar y pactar con ETA.

Bajo la apariencia de un pacto para que los terroristas cedan se establece una alianza táctica entre la izquierda y los nacionalistas en el poder con los terroristas, para implantar un clima de amenaza y un mensaje del miedo en la sociedad. Todos los que se oponen a ese pacto son objeto de amenaza física y/o política. Para sus vidas, en su convivencia, en sus relaciones sociales, en sus actividades profesionales. El dato fundamental no es solo el grado de amenaza que cada cual pueda sentir, sino que desaparece del ambiente el impulso de la libertad. Se cae en una democracia bajo chantaje, porque no se trata de apaciguar a los terroristas sino a la sociedad.

Artículo publicado el 17-4-07 en el diario La Gaceta de los Negocios
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