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Autor:  Antxón Sarasqueta  (antxon@sarasqueta.com)
Fecha:  Viernes 07 de marzo de 2008
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El liderazgo pragmático de Rajoy

Mariano Rajoy representa el pensamiento del pragmatismo que defiende los valores de la objetividad, el realismo y la verdad. Filosofía del XIX que impulsa la sociedad científica de este siglo XXI

Rajoy, que ha utilizado Las ideas claras como eslogan para su campaña electoral, es el primer líder representativo de la filosofía del pragmatismo en estos treinta años de democracia española. Si no se tiene en cuenta este hecho, es fácil caer en la confusión y la desvaloración de lo que representa un liderazgo político - no solo en nuestros tiempos, sino a lo largo de la historia.

En los años noventa el liderazgo regeneracionista le llevó al poder a José María Aznar, y en las elecciones españolas del 9 de Marzo de 2008 es Mariano Rajoy quien ha encabezado la alternativa del cambio con el liderazgo del pragmatismo.

Es una diferencia sustancial que sintetiza no solo el cambio del escenario político que ha tenido lugar en la última década, sino la propia evolución del liderazgo liberal y de centro-derecha español.

Con frecuencia se confunde liderazgo político con carisma, espectáculo, popularidad, y otros perfiles similares que chocan con la propia naturaleza de lo que es liderar. El liderazgo político democrático no es ponerse al frente de la manifestación, ni ser popular, sino tener la capacidad para hacer ver a la mayoría de la opinión pública un cambio favorable a los intereses de esa mayoría.

Cualquiera que lea el libro La responsabilidad como destino de Vaclav Havel (1969) entiende con facilidad lo que representa el liderazgo y por qué después de ganar su batalla al comunismo consiguió liderar y presidir su país. Cualquiera que haya seguido la trayectoria de Margaret Thatcher desde principios de los años setenta entenderá con facilidad por qué le ganó la batalla a los sindicatos radicales y a los más conservadores y elitistas de su propio partido para liderar y gobernar su país, y para influir en los cambios históricos del mundo. Como ocurrió con Reagan.

Apóstol del sentido común

El liderazgo está en la decisión y no en el marketing. En España hay una creencia generalizada, incluso entre la gente del Partido Popular y del centro derecha, de que Zapatero es más líder que Rajoy, y es precisamente lo opuesto. Ningún líder político democrático reduce el Estado a interlocutor político de una banda terrorista como ha hecho Zapatero.

El valor del liderazgo está precisamente en lo contrario, en lo que ha hecho Rajoy. Y cualquiera que objetivamente analice y sopese los pasos dados por Rajoy, con todo en contra, desde que perdió las elecciones en 2004, pueden advertir que sus decisiones y su discurso se corresponden con el liderazgo del pragmatismo. Cuando toda la ola estaba a favor del proceso de paz en las negociaciones con los terroristas Rajoy estuvo en contra y con las víctimas. Ha defendido con fortaleza los valores de la Constitución y llegó a conseguir para ello millones de firmas de los españoles.

Rajoy no ha dudado en llevar el estatuto catalán al Tribunal Constitucional, en defensa de los catalanes y de todos los españoles que creen en la Constitución y en la nación. El PP no se ha roto a pesar de que los socialistas han utilizado las instituciones pagadas por todos para intentar romperlo. Ha ocurrido lo contrario, el PP se ha fortalecido en la adversidad, y el centro-derecha ha llegado a estas elecciones como una alternativa fuerte y consistente - sin que el PSOE haya conseguido que haya una extrema derecha que le restara votos.

La constante apelación de Rajoy al sentido común es propia del pragmatismo que uno de los padres de esta filosofía -el norteamericano Charles Pierce- desarrolló desde mediados del siglo XIX. A él le siguió William James, otro de los filósofos que ha desarrollado el pensamiento del pragmatismo de manera más prolífica en su obra académica y literaria.

El pragmatismo tiene hoy más sentido que nunca porque defiende los valores de la objetividad, el realismo y la verdad, y que a su vez son propios de una sociedad científica como la que vivimos en el siglo XXI.

Una sociedad y un Estado que saben conjugar los valores científicos con los valores éticos y morales. Un liderazgo que defiende los valores como realidad humana y combate la subversión de valores del relativismo y el buenismo.

Artículo de Antxón Sarasqueta publicado en La Gaceta de los Negocios el 19-2-2008
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